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La agenda oculta de la OMC

Por Greg Palast

Friday, November 9, 2001



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LONDRES - Tres documentos confidenciales del Secretariado de la Organización Mundial del Comercio y de un grupo de magnates de las finanzas londinenses que se llaman a sí mismos "los británicos invisibles," revelan la extraordinaria imbricación secreta de la industria con el gobierno en la preparación de propuestas europeas y estadounidenses para realizar cambios radicales de las reglas de la OMC en favor del mundo empresarial.

Un conjunto de documentos, actas de las reuniones privadas del comité de Liberalización del Comercio en los Servicios (LOTIS), obtenidas por el programa de televisión de la BBC Newsnight, detallan 14 reuniones secretas desde abril de 1999 a febrero de 2001, entre los principales negociadores de la industria de los servicios de Gran Bretaña, el Banco de Inglaterra y los que mueven los hilos en el mundo de los negocios euro-estadounidenses. Entre los asistentes a estas reuniones a puerta cerrada del LOTIS estaba Peter Sutherland, Presidente Internacional del banco de negocios estadounidense Goldman Sachs, y anteriormente Director General de la Organización Mundial del Comercio.
LOTIS está presidido por Lord Brittan de Spennithorne, Consejero de la Reina, quien, cuando aún era Leon Brittan, presidió la Unión Europea. Actualmente sirve como vicepresidente del banco internacional UBS Warburg Dillon Read.
Otros miembros del LOTIS incluyen a los jefes europeos de los gigantes de la industria de servicios de EE.UU., Morgan Stanley Dean Witter, Prudential Corporation y Price Waterhouse Coopers. LOTIS es una derivación de los autoproclamados "británicos invisibles," conocidos anteriormente como el grupo Internacional de Servicios Financieros de Londres. En varias ocasiones se les unieron miembros especialmente invitados del equipo de negociación comercial de la Comisión Europea.
Las actas indican que los funcionarios gubernamentales compartieron con los dirigentes corporativos documentos confidenciales sobre negociaciones, así como información privilegiada sobre las posiciones negociadoras de la Comunidad Europea, EE.UU. y las naciones en vías de desarrollo. En la reunión realizada el 22 de febrero de este año, el negociador principal de Gran Bretaña para el Acuerdo General sobre el Comercio en Servicios (GATS) se refirió al documento de la Comisión Europea sobre la regulación de la industria, que había sido circulado en privado a los miembros de LOTIS para que hicieran sus comentarios.
El GATS es un acuerdo de gran alcance que afectaría a todos los servicios públicos desde la atención sanitaria a la educación, la energía, el agua y los transportes. Dicen los críticos del acuerdo que podría poner en peligro las leyes nacionales sobre el medio ambiente, el trabajo y el consumo, considerándolas barreras al comercio, llevando a la desregulación total de estos y otros servicios críticos.
Barry Coates, director de la organización de control de la OMC, el Movimiento Mundial de Desarrollo, dijo que le sorprendió oír que los miembros industriales del LOTIS habían recibido documentos que el gobierno británico se había negado a divulgar a su organización, incluso papeles "que nos dijeron que no existían".
Coates, actualmente en Qatar, observando la confabulación de la OMC, consideró algo risible que las actas indicaran que miembros del LOTIS, cuyas compañías representan más de 100.000 millones de dólares en activos, actuaran obsesionados por rebatir los argumentos y las acciones de una organización de bajo presupuesto como la suya. Dos de las reuniones del LOTIS se concentraron en la contratación de firmas consultoras y académicos para que presenten a las agencias gubernamentales respuestas a los argumentos del Movimiento Mundial de Desarrollo, que ponen en duda el GATS y la agenda de globalización en general. Las actas señalaban que "el caso del GATS es vulnerable cuando la ONG solicita pruebas de cuáles son los beneficios económicos de la liberalización."
El ejecutivo de Reuters, Henry Manisty, ofreció su agencia de noticias al esfuerzo propagandístico de LOTIS. Manisty declaró al grupo de LOTIS que se "preguntaba cómo se podría presentar de la mejor manera posible al público los puntos de vista de los empresarios." Reuters, dijo, "estaría muy dispuesto a aportarles publicidad."
"Durante mucho tiempo los teóricos de la conspiración pensaron que había habido reuniones secretas entre gobiernos y corporaciones," dijo Coates. "Mirando estas actas, es aún peor de lo que pensábamos. [Las propuestas de la OMC y GATS] son una maquinación urdida entre los grupos de presión de las corporaciones y el gobierno."
¿Un asunto de necesidad?
Además de haber obtenido acceso por adelantado o exclusivo a documentos de negociación gubernamentales que son confidenciales, las actas indican que los jefes de la industria, como miembros del Foro Europeo de Servicios, mantuvieron reuniones exclusivas con el grupo del "Artículo 133," que establece las políticas comerciales de la Comisión Europea. Se supone que las deliberaciones del grupo del Artículo 133 sean confidenciales.
Por lo menos una reunión semejante con el comité del Artículo 133, realizada el 30 de octubre, ha sido independientemente confirmada por investigadores del gabinete estratégico holandés Corporate Europe Observatory.
Otros dos conjuntos de documentos sugieren que el LOTIS y otros grupos de presión corporativos parecen haber tenido un sorprendente éxito logrando que los gobiernos occidentales adopten sus planes para expandir radicalmente el alcance del tratado del GATS. Un memorándum confidencial con fecha 19 de marzo, obtenido del interior del Secretariado de la OMC, escrito cuatro semanas después de la reunión del LOTIS sobre el asunto, indica que los negociadores europeos habían aceptado modificaciones favorecidas por la industria al artículo V.I.4 del GATS, conocido como la "prueba de necesidad".
La prueba de necesidad requiere que las naciones demuestren que sus regulaciones -desde el control de la contaminación hasta las leyes contra el trabajo infantil- no constituyen obstáculos encubiertos al comercio. La industria quiere que la OMC emplee un test de necesidad similar al que existe en el Acuerdo de Libre Comercio de América del Norte, que ha afectado radicalmente las regulaciones medioambientales locales. Por ejemplo, se ha obligado a México a pagar 17 millones de dólares a una corporación estadounidense, Metalclad, por haber demorado la operación de su vertedero y de su planta de procesamiento de desperdicios tóxicos. Los funcionarios mexicanos locales habían intentado detener la operación de la planta porque fue construida sin permiso de obras, que no hubiera obtenido, ya que la planta de proceso de toxinas estaba ubicada sobre el suministro de agua potable local.
Según el memorándum secreto del 19 de marzo del Grupo de Trabajo sobre Regulaciones Interiores, distribuido a los miembros de la OMC por el Secretariado de la organización, los negociadores europeos llegaron a un consenso privado de modificar el acuerdo mundial del GATS para que incluya una forma incluso mucho más dura de prueba de necesidad que la que se encuentra en el NAFTA. El acuerdo entre EE.UU., Canadá y México sólo requiere que las regulaciones de un país contengan "el mínimo de restricciones para el comercio."
Bajo el GATS, tal como propone el memorándum, las leyes y las regulaciones nacionales serían eliminadas si son más "onerosas de lo indispensable" para las empresas. La diferencia entre el lenguaje del NAFTA y la proposición para el GATS es sutil, pero el efecto sería enorme. El lenguaje en el memorándum de la OMC elimina efectivamente el comercio de la ecuación. En su lugar, una nación tendría que adoptar pautas que sean, en el lenguaje del memorándum, las más "eficientes" - es decir aquellas que causen el menor costo a las empresas.
NAFTA con esteroides
Los cambios, tal como han sido propuestos, recortarían drásticamente los controles reguladores sobre las empresas locales, así como sobre las compañías extranjeras que tratan de penetrar un mercado. Por ejemplo, el estado de California prohibió el aditivo a la gasolina, MBTE, porque contamina el agua subterránea. El fabricante canadiense del aditivo ha entablado una demanda contra Estados Unidos bajo el NAFTA, sobre la base de que la prohibición del producto químico no constituía la alternativa "menos restrictiva para el comercio" para detener la contaminación del agua subterránea. Los canadienses argumentan que California podría haber excavado y reparado miles de tanques que contienen estaciones de gas y haber establecido un nuevo sistema gigantesco de inspección. Aunque la alternativa costaría miles de millones de dólares, podría efectivamente forzar a California a renunciar a la protección de su agua subterránea, y permitiría que Canadá continuara exportando el contaminante.
California se opone a la interpretación canadiense del test de necesidad ante un panel de disputas del NAFTA. Pero, según el lenguaje propuesto por la OMC, el estado no tendría defensa alguna. Lori Wallach de Global Trade Watch, Washington DC, califica el lenguaje propuesto por GATS de "NAFTA con esteroides."
Las proposiciones del Secretariado de la OMC siguen directivas sugeridas en otro documento confidencial del Grupo de Trabajo de la Comunidad Europea del 24 de febrero, intitulado "Regulaciones Interiores: Necesidad y Transparencia," publicado justo después de una reunión del LOTIS sobre el mismo tema con los negociadores comerciales europeos.
Portavoces del Departamento de Comercio e Industria de Gran Bretaña, que es uno de los dirigentes en el Grupo de Trabajo de la CE, respondieron a nuestro descubrimiento de los documentos, declarando que los cambios del GATS, tal como fueron propuestos, seguirían permitiendo a las naciones su "derecho soberano a regular los servicios" para que cumplan con los "objetivos de política nacional."
Sin embargo, según el memorándum confidencial del 19 de marzo, los ministros de comercio se han puesto de acuerdo durante negociaciones secretas multilaterales en que, ante un tribunal de la OMC, una defensa basada en "la salvaguardia del interés público... sería rechazada."
En lugar de la defensa del "interés público," el Secretariado de la OMC sugiere en el memorándum que el organismo del comercio adopte un "principio de eficiencia." Este tiene la ventaja, dice el documento del Grupo de Trabajo oficial, de permitir a los presidentes y a los primer ministros hostiles a las regulaciones de protección del ambiente, que las eliminen -no con los votos del congreso o del parlamento de un país, sino que a través de un edicto de la OMC que no podría ser revocado por la nación. "Podría ser más aceptable políticamente," dice el memorándum, "que los países acepten obligaciones internacionales que den primacía a la eficiencia económica."
Si, por ejemplo, la administración Bush prefiriera no reducir la contaminación con arsénico del agua, resultante de las operaciones de la minería, a pesar de la legislación del congreso y de las decisiones de los paneles reguladores, podría eliminar las leyes anti-contaminación accediendo a las órdenes de un panel sobre disputas de la OMC que considerara que la regulación es más onerosa de lo necesario. A diferencia de las medidas del congreso, los organismos reguladores y los tribunales estadounidenses, las deliberaciones y la evidencia presentada ante el panel de disputas de la OMC, están cerrados al público y los archivos son secretos.
Un portavoz de la Organización Mundial del Comercio reconoció la autenticidad de la nota del 19 de marzo. Sin embargo, dijo que el documento de discusión interna no debiera ser entendido como una sugerencia de que la OMC podría tener el "poder de revocar leyes o regulaciones nacionales."
Barry Coates del Movimiento Mundial de Desarrollo no está de acuerdo, "En esencia, constituye un ataque directo contra el proceso democrático."
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Traducido por Germán Leyens y revisado por Marcel Coderch
Greg Palast es un periodista de investigación que escribe una columna llamada "Dentro de EE.UU. Corporativo" para el Observer, el periódico dominical más respetado en Gran Bretaña. Todas las columnas de Greg pueden ser leídas en su sitio en la red.

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