El Globalizador que desertó
Capital - Para descubrir la economia
Saturday, March 2, 2002
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En este reportaje imperdible a un técnico del FMI se describe nuestra
historia, pasado, presente y futuro?
por Greg Palast
Nota a Joseph Stiglitz: EL ACTUAL GANADOR DEL PREMIO NOBEL EN ECONOMIA
"Han condenado a muerte a la gente", el ex-tecnócrata
me dijo. Era como una escena de una novela de espías. El brillante
agente deserta, pasa para nuestro lado, y después de horas de interrogación,
vacía su memoria de los horrores cometidos en nombre de una ideología
política que ahora él mismo reconoce como podrida.
Sin embargo, aquí en mi presencia, tenía una presa mucho
más grande que cualquier espía de la Guerra Fría.
Joseph Stiglitz fue Economista en Jefe del Banco Mundial. En gran parte,
el nuevo orden mundial económico es su teoría hecha realidad.
"Interrogué" a Stiglitz durante varios días,
en la Universidad de Cambridge, en un hotel en Londres y finalmente en
Washington D.C., en Abril de 2001, durante la gran confabulación
del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional. Pero en lugar de
encabezar las reuniones de ministros y banqueros, Stiglitz fue exiliado
detrás de los cordones policiales, lo mismo que las monjas portando
una gran cruz de madera, que los líderes sindicales de Bolivia,
que los padres de víctimas de SIDA y otros tantos en contra de
la globalización. El principal agente interno estaba ahora afuera.
En 1999, el Banco Mundial echó a Stiglitz. No le fue permitido
jubilarse, me han dicho que el Secretario del Tesoro de los EEUU, Larry
Summers, ordenó una excomunicación pública debido
a que Stiglitz había expresado su primer ligero desacuerdo a la
globalización al estilo del Banco Mundial.
Aquí en Washington, completamos las últimas horas de entrevistas
exclusivas para "El Observador" y "Newsnight" de la
BBC de Londres, con respecto al funcionamiento real, generalmente oculto,
del FMI, el Banco Mundial y del accionista principal del Banco Mundial
(con un 51%), el Tesoro de los EEUU.
Y aquí, a través de fuentes que no puedo revelar (no fue
Stiglitz), obtuvimos valiosos documentos marcados con las palabras "confidencial,"
"restringido" y "no revelar sin autorización del
Banco Mundial". Stiglitz nos ayudó a traducir uno escrito
en "burocratés", titulado "Estrategia de Asistencia
de País".
Hay una Estrategia de Asistencia para cada nación pobre, diseñada,
dice el Banco Mundial, después de una cuidadosa investigación
interna del país. Sin embargo, según Stiglitz, las "investigaciones"
de los empleados del Banco, consisten en cuidadosas inspecciones a los
hoteles de cinco estrellas de la nación. Concluyen con un encuentro
entre estos empleados del Banco y algún mendigante y quebrado ministro
de economía a quien le entregan un "acuerdo de reestructuración,"
preparado de antemano para su firma "voluntaria".
La economía de cada nación es analizada individualmente
y, en seguida, dice Stiglitz, el Banco entrega a cada ministro el mismo
programa de cuatro pasos.
El Paso Uno es La Privatización - lo cual Stiglitz dice que se
puede llamar con más precisión, "la sobornización".
En lugar de oponerse a la venta de industrias estatales, me dijo que los
líderes nacionales - usando como excusa "las exigencias del
FMI" - liquidan alegremente sus empresas de electricidad y de agua.
"Podías ver cómo se les abrían los ojos"
ante la posibilidad de una "comisión" del 10%, pagada
en cuentas Suizas, por el simple hecho de haber bajado "unos cuantos
miles de millones" del precio de venta de los bienes nacionales.
Y el gobierno de los EEUU lo sabía, denuncia Stiglitz, por lo menos
en el caso de la "sobornización" más grande de
todas, la "venta por liquidación" Rusa de 1995. "La
visión del Tesoro de los EEUU fue que eso era fabuloso en tanto
que Yeltsin fuera reelegido. No nos importa si es una elección
corrupta. Queremos que el dinero vaya a Yeltzin", a través
de aportes para su campaña. Stiglitz no es ningún loco murmurando
una teoría conspirativa.
El hombre estaba dentro del juego, fue miembro del gabinete de Bill Clinton
como Jefe del Consejo Presidencial de Consultores Económicos.
Lo que más enferma a Stiglitz es que los oligarcas rusos respaldados
por los EEUU, devastaron las industrias del país con el resultado
de que el esquema de corrupción bajo el la producción rusa
a la mitad, causando depresión y hambruna.
Después de la "sobornización", el Paso Dos del
plan "simpre la misma receta" del FMI/Banco Mundial es "La
Liberalización del Mercado de Capitales". En teoría,
la desregulación del mercado de capitales permite que la inversión
de capital entre y salga. Desafortunadamente, como pasó en Indonesia
y Brasil, el dinero simplemente salió y salió. Stiglitz
llama a esto el ciclo de "Dinero Caliente". Dinero en efectivo
entra especulando con bienes raíces y moneda local y se escapa
ante los primeros problemas (capitales golondrina). Las reservas de una
nación pueden ser vaciadas en cuestión de días u
horas. Y cuando esto pasa, el FMI insiste en que estas naciones suban
sus tasas de interés a 30%, 50% y 80% para seducir a los especuladores
y que regresen con los fondos de la nación.
"El resultado era predecible", dice Stiglitz con respecto a
los maremotos de Dinero Caliente en Asia y América Latina. Las
altas tasas de interés destruyeron el valor de la propiedad, despedazaron
salvajamente a la producción industrial y vaciaron las arcas del
tesoro nacional.
En esta etapa, el FMI empuja a la exhausta nación al Paso Tres:
"Precios regulados por el Mercado", un término sofisticado
para subir los precios de la comida, agua y gas de cocina. Predeciblemente
esto da lugar a un Paso Tres-y-Medio: lo que Stiglitz llama los "Disturbios
del FMI".
Los disturbios del FMI son dolorosamente predecibles. Cuando una nación
está "caída y en desgracia, (el FMI) se aprovecha y
le exprime hasta la última gota de sangre. Incrementa el calor
hasta que, finalmente, la olla entera explota", como cuando el FMI
eliminó los subsidios a la comida y combustibles para los pobres
de Indonesia en 1998. Indonesia estalló en disturbios. Pero hay
otros ejemplos - los disturbios bolivianos por los precios de agua el
año pasado y este febrero, los disturbios en Ecuador por los incrementos
en los precios del gas natural impuestos por el Banco Mundial. Da la impresión
de que el disturbio forma parte del plan.
Y así es. Lo que no sabía Stiglitz es que, mientras estuvieron
en los EEUU, la BBC y el Observador consiguieron varios documentos internos
del Banco Mundial, marcados como "confidencial," "restringido,"
y "no revelar". Tomamos uno: la "Estrategia Interina de
Asistencia de País," para Ecuador. En él, el Banco
afirma varias veces - con fría precisión - que se esperaba
que sus planes iban a dar chispa a "disturbios sociales", lo
que es su término para una nación en llamas.
Eso no es sorprendente. El reporte secreto indica que el plan para hacer
del dólar de los EEUU la moneda de Ecuador ha empujado al 51% de
la población por debajo de la línea de pobreza. El plan
de "Asistencia" del Banco Mundial simplemente recomienda que
se enfrenten las protestas civiles y el sufrimiento con "firmeza
política" y precios aún más altos.
Los disturbios del FMI (y por disturbios me refiero a protestas pasivas
dispersadas por balas, tanques y gas lacrimógeno) causan, debido
al pánico, nuevas salidas del capital, además de gobiernos
en bancarrota. Sin embargo, este incendio económico tiene un lado
positivo - para las corporaciones extranjeras, quienes pueden adquirir
los bienes restantes, tal como una concesión minera o puerto, a
precios de remate.
Stiglitz hace notar que el FMI y el Banco Mundial no son tan "desalmados".
Para algunos financistas, no siempre aplican estrictamente la "economía
de mercado". Al mismo tiempo que el FMI frenaba los "subsidios"
a la compra de comida, se ablandaba con los financistas de Indonesia.
"Cuando los bancos necesitan ser rescatados, la intervención
en el mercado es bienvenida". El FMI logró encontrar, con
sudor y lágrimas, decenas de miles de millones de dólares
para salvar a los financieros de Indonesia, y por extensión, a
los bancos de los EEUU y Europa a los cuales ellos les habían pedido
prestado.
Aquí se ve un "modus operandi". Hay muchos perdedores
en este sistema pero claramente un solo ganador: los bancos occidentales
y el Tesoro de los EEUU, quienes ganan buena plata de este nuevo remolino
de capital internacional. Stiglitz me contó de su infeliz reunión,
al comienzo de su carrera en el Banco Mundial, con el entonces nuevo Presidente
de Etiopía, elegido en la primera elección democrática
de esta nación. El Banco Mundial y el FMI ordenaron a Etiopía
colocar el dinero de ayuda en una cuenta de reserva en el Tesoro de los
EEUU, recibiendo un patético 4% de interés, mientras que
la nación pedía prestados dólares a los EEUU al 12%
para alimentar a su población. El nuevo presidente rogó
a Stiglitz permitirle utilizar el dinero de ayuda para reconstruir la
nación. Pero no, el botín se fue directamente a la caja
fuerte del Tesoro de los EEUU en Washington.
Ahora llegamos al Paso Cuatro de lo que el FMI y el Banco Mundial llaman
su "estrategia de reducción de la pobreza": el Libre
Comercio. Eso quiere decir el libre comercio según las reglas de
la Organización Mundial de Comercio y del Banco Mundial. Stiglizt
compara este libre comercio al estilo de la OMC con las Guerras del Opio.
"Esas guerras fueron para la apertura de mercados", dijo. Como
hicieron en el siglo XIX, los Europeos y Americanos hoy todavía
están derrumbando las barreras a la importación en Asia,
América Latina y Africa y, a la vez, están levantando barreras
propias para proteger a sus mercados internos contra la agricultura del
Tercer Mundo. En las Guerras del Opio, el Occidente utilizó bloqueos
militares para forzar la apertura de mercados para su comercio ventajista.
Hoy en día, el Banco Mundial puede ordenar un bloqueo financiero
igualmente eficaz - y a veces igualmente mortal.
Stiglizt es particularmente sensible respecto al tratado de la OMC sobre
los derechos de propiedad intelectual (con la sigla "TRIPS"
que en inglés se traduce como "TROPEZAR"). Es aquí,
dice el economista, donde el nuevo orden mundial ha "condenado a
muerte a la gente" por imponer tarifas y tributos imposibles de pagar
a las industrias farmacéuticas por patentes medicinales. "A
ellos no les importa si la gente vive o muere", dijo el profesor,
hablando de las corporaciones y los préstamos del banco con quien
él trabajó.
Y de paso, no se confunda por la mezcla en este artículo del FMI,
el Banco Mundial y la OMC. Son máscaras intercambiables de un solo
sistema de gobierno. Ellos se han atado uno al otro en lo que desagradablemente
se llaman, "gatillos". Aceptando un préstamo del Banco
Mundial para una escuela, se "gatilla" el requerimiento de aceptar
todas las "condiciones" - de las cuales hay en promedio 111
por nación - impuestos por el Banco Mundial y el FMI. De hecho,
dijo Stiglitz, el FMI requiere a las naciones aceptar políticas
de comercio más exigentes que las reglas de la OMC.
La preocupación más grande de Stiglitz es que los planes
del Banco Mundial, diseñados en secreto y manejados por una ideología
absolutista, nunca están abiertos a discusión o desacuerdo.
A pesar del apoyo de Occidente hacia las elecciones a través del
mundo en desarrollo, los llamados Programas de Reducción de la
Pobreza, "sabotean la democracia."
Y, además, no funcionan. La productividad de Africa Negra, bajo
la "asistencia" estructural del FMI, ha descendido hasta el
infierno. ¿Alguna nación se salvó de este destino?...
Sí, dijo Stiglitz, identificando a Botswana. ¿Su truco mágico?:
"Ellos ordenaron al FMI hacer las valijas e irse."
Entonces miré a Stiglitz. Bien, señor profesor-demasiado-inteligente,
¿como ayudaría ud. a las naciones en desarrollo?. Stiglitz
propuso reformas agrarias radicales, un ataque al corazón del "terratenientismo",
a las usureras rentas mundialmente cobradas por las oligarquías,
típicamente 50% de la cosecha del campesino. Tuve que preguntar
al profesor: dado que ud. era el economista principal del Banco Mundial,
¿porque no seguían sus consejos?
"Si uno desafía (a los terratenientes), habría un cambio
en los poderes de las élites. Eso no está primero en su
agenda". Evidentemente no.
Al final, lo que le empujó a poner su empleo en riesgo fue el fracaso
de los bancos y del Tesoro de los EEUU para cambiar el rumbo cuando se
enfrentaban a la crisis - fracasos y sufrimiento perpetrado por sus "cuatro
pasos" de mambo monetarista. Cada vez que sus soluciones de mercado
libre fracasaban, el FMI simplemente ordenaba más políticas
de mercado libre.
"Es un poco como las sangrías en la edad media," me relató
Stiglitz, "Cuando el paciente se moría decían: bueno,
pasó que nos apuramos a detener el desangramiento, todavía
le quedaba un poco de sangre."
De mis conversaciones con el profesor concluí que la solución
a la pobreza y crisis mundial es simple: saquen a los chupa-sangres.
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Una versión de este artículo fue publicado bajo el título
"Los Cuatro Pasos al Infierno del FMI" en "The London Observer"
(Londres) en abril y otra versión en la revista "The Big Issue"
- que los pobres de la calle venden en las plataformas del subterráneo
de Londres. La revista "The Big Issue" ofreció igual
espacio al FMI, sobre lo cual el portavoz principal escribió: "...
encuentro imposible responder dada la profundidad y ancho de los chismes
y desinformación en el reportaje (de Palast)."
Por supuesto que fue difícil para el portavoz responder. La información
(y documentos) provenían de la rebelíon de los descontentos
dentro de su propia agencia y del Banco Mundial.
Greg Palast es un reportero premiado, escribe "Dentro de la América
Corporativa" para el "London Observer" y "Newsnight"
de la BBC de Londres.
Pueden ver sus artículos en http://www.GregPalast.com
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