Nuestra insaciable
sed por el petróleo está afectando la vida de
personas alrededor del mundo. La producción de petróleo
amenaza a sociedades y culturas al tiempo que acaba con grandes
áreas de bosque y contamina el aire y el agua. En el
Ecuador, las protestas contra la construcción del Oleoducto
de Crudos Pesados (OCP) y sus nefastas consecuencias en los
parques nacionales y bosques tropicales se volvieron acaloradas
cuando 3 ciudadanos murieron en las protestas. Lejanos a la
realidad del petróleo, desconocemos lo que nuestros modos
de vida implican para aquellos en la necesidad de producir este
ingrediente vital. Los periódicos internacionales, cuando
les interesa, reportan los comunicados de prensa de las compañías
petroleras. Mientras que en un país productor de petróleo,
las poblaciones indígenas saben que “el planeta
está sufriendo”, en un país consumidor de
petróleo, el ruido del tráfico no nos permite
escuchar sus llamados de auxilio. |